“Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua. Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.”

¡¡¡ FELICES PASCUAS !!! El Cordero de Dios se ofreció y se entregó ofreciéndonos Su modo de vivir para arrancarnos de una vida fragmentada y frustrada, tanto por la injusticia que todos sufrimos como por la ira con la que transmitimos dicha injusticia cargándola sobre las espaldas de otros con nuestras acciones y, sobre todo, con nuestras frecuentes omisiones. Felicidades. Todo eso puede acabar hoy o, al menos, hoy se puede sembrar el principio de su fin.

El Cordero de Dios se ofreció en Su muerte por nuestra redención primero y por nuestra salvación en su Resurrección después. En la Cruz “es sacrificado por todos nosotros” como “víctima vicaria” porque Dios no quiere que ninguno de los que han sido creados para llegar a ser Sus hijos se pierda; en la Resurrección Él nos salva de un estilo de vida meramente natural, alicorto, encogido que nubla y esconde nuestra vocación a la VIDA libre, fraterna, entregada y plena.

Un estilo de vida meramente natural es el de aquellos que no tienen fe o, teniéndola, no hacen de ella su perspectiva vital para afrontarlo todo y vivirlo todo. En una vida así pueda haber optimismo pero no esperanza y lo primero suele caer hecho pedazos por tierra por los azares de la vida mientras quien vive de fe permanece en pie, saliendo cada día del sepulcro con una luz y energía nuevas, las de Cristo resucitado, fuente de nuestra esperanza. ¿De cuántos encierros necesitamos hoy salir y cuántas tinieblas precisan hoy de Su Luz?

Por los brutales acontecimientos que padecemos desde ya hace tanto necesitamos la Pascua; necesitamos una fuente de luz y energía que se renueve cada día, cada día; necesitamos vivir de Cristo resucitado y hacer de Él nuestra perspectiva vital, nuestro nuevo punto de vista, nuestra pauta y camino para afrontar la vida, el dolor, la enfermedad y la muerte haciéndolo con vigor, ánimo y esperanza compartidas y concelebradas.

“¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?” “A mi Señor glorioso, la tumba abandonada ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

La alegría luminosa de la Vigilia Pascual no procede primeramente de nuestro amor al Señor que vence a la muerte. La Luz Pascual es Luz de Cristo, procede de la certeza que sostiene nuestra esperanza: Jesucristo ha resucitado, todo lo que dijo es LA VERDAD; Él es el Hijo de Dios y yo lo soy con Él pues Él se ha hecho no sólo mi Señor y mi Maestro sino también EL HERMANO PRIMERO que me guía, me defiende, me protege…, para que yo desee y pueda hacer en Su nombre otro tanto por tantos otros.

“Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.” 

Galilea es el lugar del primer amor, de la llamada vocacional, es el lugar del encuentro con Cristo que nos hizo conscientes de nuestra fe. “Nuestra Galilea” es hoy todo aquel a quien nos podamos llegar movidos por el Amor primero y por nuestra vocación a la santidad para poderle servir… de algo, como sea, cuando sea pero para servirle siempre como signo eficiente de Providencia y Esperanza.

La Luz de Cristo vence a la tiniebla, la Esperanza es más fuerte que la muerte, la salvación es mas grande que el dolor. Para que las gentes sientan y perciban al que salió del sepulcro para su bien, hemos nosotros de vivir de Cristo, nutrirnos del Viviente que quiere que miremos desde Su mirada para ser una prolongación activa y eficiente de Su Vida Nueva, extendida como un manto hacia los que hoy ven peligrar todo signo de vida.

Esta Pascua es trascendental, más que nunca, por la duración y la dureza de esa cuaresma penitencial de ayuno que dura ya más de un año. Esta Pascua ha de ser larga e intensa pues no nos bastarán cincuenta días para aprender suficientemente a vivir de Cristo de tal forma que otros, apoyados por nuestra mediación, puedan volver a tomar sus vidas entre las manos para volverlas a construir.  Nunca necesitamos tanto al Resucitado como cuando la dureza de la vida nos pone tanto “contra las cuerdas” Hagamos de la necesidad virtud. Vivamos escandalosamente de Cristo resucitado para que muchos puedan volver a vivir. FELICES PASCUAS.