La lectura del libro de la Sabiduría describe a los que bien se disponen para recibir este don de Dios que es Dios dándose. La Sabiduria de Dios toma de la mano a los “de corazón entero”, a los que tienen sus intenciones y motivaciones integradas en torno a Dios cono único centro y, por esa pureza de corazón, son hechos más semejantes a Dios. Por eso, la lectura parece errar cuando describe la Sabiduria pero la nombra como Justicia. La pureza de corazón consiste en eso, en no buscar sino el bien y la verdad a todas horas, para todos, por todos los medios, con todos los afectos y quererse. Asi fue San Martin de Tours.

Nació en Hungría en el siglo IV, pero vivió en la hoy Italia. Era hijo de un veterano del ejército romano y a los 15 años ya vestía el uniforme militar. Este santo resultó tan significativo en la Edad Media por un hecho que le sucedió siendo un joven militar en Amiens. Un día de invierno muy frío se encontró por el camino con un hombre pobre a medio vestir que estaba tiritando de frío. Martín, como no llevaba nada para ayudarle pero sacó la espada y dividió en dos partes su manto dando una mitad al pobre. Esa noche vio en sueños que Jesucristo se le presentaba vestido con el medio manto que él había regalado al pobre y oyó que le decía: “Martín, hoy me cubriste con tu manto”.

Tras el encuentro descrito, Martin completó su catecumenado, se bautizó,  se hizo monje y fue aclamado por las gentes de Tours como obispo, ministerio que desempeñó durante 27 años distinguiéndose tanto por su solicitud hacia los pobres como por su afán de propagar la Verdad del Evangelio como principio y motor de la defensa de los pequeños.

Se ha asociado la figura de San Martin con la de San Francisco de Asis por el encuentro con Cristo en los pobres, por el amor a la Verdad de Jesucristo y a la Iglesia que debe vivirla y proclamarla. Dos hombres sabios según Dios y justos desde la pureza de su corazón fraterno unido a Jesucristo; hombres que supieron encarnar el mensaje evangélico que nos entrega hoy la iglesia en la liturgia.