Con el objetivo de dar un fuerte impulso evangelizador ante la inminente llegada del nuevo milenio, en el año 1999 desde el Arzobispado se encarga a las distintas Parroquias de Toledo llevar a cabo grupos de misión en distintas casas  de la ciudad.

Para llevar a cabo esta iniciativa misionera  voluntarios de las parroquias fueron visitando a los vecinos, por un lado, viendo quien podía ofrecer sus casas para las reuniones de los distintos grupos de misión, y por otra, para invitarles a formar parte  de dichos grupos.

Se pusieron varias normas. Serían reuniones mensuales de aproximadamente una hora de duración en las que, con un tema preparado por los componentes de cada grupo y bajo la dirección de un misionero de San Vicente de Paul, se debatiría en base a distintas preguntas.

Dicha iniciativa fue bien acogida por muchos vecinos. La posibilidad de intervenir, preguntar y no convertir las reuniones en la mera exposición de un tema, han hecho que  la gente se haya ido integrando en un grupo en el que se han sentido acogidos y queridos por todos, en el cual cada uno ha podido ir creciendo en la fe y en el conocimiento de las distintas materias que a lo largo de los años se han ido impartiendo.

En San Juan de los Reyes nuestro grupo de Misión en Cava Alta, 3,  se ha convertido en uno más junto a los de Catequesis, Legión de María o grupos  matrimoniales. Tras los misioneros de San Vicente de Paul, nuestro grupo lo ha dirigido siempre un Padre Franciscano.

Han sido muy enriquecedores los testimonios de muchas personas que han pasado por el grupo. Algunos han fallecido, otros están en residencias o han cambiado de población.

Dentro de lo que es la formación en cada curso se han ido viendo temas como el estudio de los Sacramentos, las Cartas de San Pablo, los planes pastorales o las dificultades con que se encuentra la evangelización en nuestros días y como cada uno en su ámbito diario debemos ser sal y luz del Evangelio dejando que sea el Señor quien multiplique lo que en apariencia nos puede parecer no tenga ningún efecto en los demás.

Son ya veinte años en los que, como  decíamos, el grupo ha ido perdiendo miembros pero también se han ido incorporando otros nuevos. Aunque es un grupo reducido es el Señor y la Virgen María, nuestra Madre, quienes están en el centro del mismo y hacen que cada año afrontemos el curso con ganas de formarnos y crecer en el amor y la amistad con los demás.

A lo largo del curso, en el mes de diciembre y al final del mismo celebramos la eucaristía en un ambiente fraterno y participando todos los componentes  muy activamente en todas las partes de la misa, con cantos, preces, comentario de las lecturas o acción de gracias. Únicamente en estas dos fechas y como excepción a aquellas reglas iniciales, tras la celebración de la Eucaristía se sacan y comparten unas migas y otras viandas  y bebidas traídas por los  participantes para celebrar la Navidad y el final de curso.

Damos gracias a Dios por el privilegio de poder reunirnos cada año con la dirección comprometida de un Padre Franciscano sin cuya aportación no hubiera sido posible este Grupo de Misión.