Los hermanos menores franciscanos de siete entidades (Provincias Bética, Cartagena, Castilla, Cataluña, Granada, Valencia – Aragón – Baleares y la Custodia de San Francisco Solano) celebramos desde el 29 de diciembre de 2014 hasta el 4 de enero de 2015 el Capítulo Fundacional de la nueva Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción. Desaparecieron las siete entidades franciscanas citadas para unificarse todas ellas en la de la Inmaculada Concepción, una única provincia que nació con más de 450 hermanos.

Durante varios años, los franciscanos nos preparamos para este capítulo bajo el lema Haced lo que Él os diga. El 1 de enero de 2015, en la Basílica de San Francisco El Grande de Madrid, se produjo la erección canónica de la nueva Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción en un acto que estuvo presidido por el Ministro General de los Franciscanos, fray Michael Anthony Perry, acompañado por el cardenal fray Carlos Amigo, arzobispo emérito de Sevilla, y el obispo emérito de Braganza, el franciscano fray Antonio Montes Moreira. La imagen de la Inmaculada Concepción presidió el acto en el que los ministros entregaron los sellos de las siete provincias y el General de la Orden dio al nuevo Provincial, fray Juan Carlos Moya Ovejero, el sello de la nueva Provincia.

Fr. Juan Carlos Moya Ovejero, de 48 años, es natural de Honrubia (Cuenca). Hasta el momento de su nombramiento era Ministro provincial de la Provincia de San José de Valencia, Aragón y Baleares. Licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Teología Pastoral por el Instituto Juan XXIII de Madrid, ha tenido varios destinos en su extinta Provincia: casa de formación, pastoral educativa en el Colegio de Carcaixent, Definidor provincial y Ministro provincial. Reside en Madrid, en la Curia Provincial sita en la casa de la Fraternidad de San Antonio del Retiro, la parroquia “de los antonianos”, como somos conocidos los franciscanos en aquel barrio.

El nuevo Provincial junto con un consejo de seis frailes, el “Definitorio Provincial”, lideran a los cientos de hermanos que les acompañan dejándose acompañar por ellos, estimulan y coordinan los esfuerzos de todos los miembros de esta nueva Provincia Franciscana que se centran en dotarse de estructuras más dinámicas y eficientes con el fin de potenciar la revitalización de las más de cincuenta comunidades extendidas desde los Pirineos a las Islas Canarias. Buscando nuevos modos de trabajar y dar testimonio del Evangelio en esas presencias al servicio de las gentes en parroquias, colegios, santuarios, fraternidades insertas en barrios obreros o de periferia, etc, buscamos, ante todo, hacer lo que Él nos diga, lo que nos dice, pues ese deseo nos alienta como Provincia desde la gestación de la misma.