Cuando leí la genial novela de G. Orwell “1984” me sorprendió sobremanera la claridad con la que predijo en 1948, año de la publicación, aspectos tan tristemente actuales como la hipervigilancia sobre los ciudadanos por los poderes publicos o la manipulación de la historia y de la memoria colectiva. Al leer “Un mundo feliz”, de A. Huxley, mi sensación fue muy semejante aunque con un vivo escalofrio al poder comprobar cómo la ideología de género estaba haciendo realidad hoy un relato de aparentemente exagerada ficción. ¿Profecía o la clarividencia de un agudo sentido común?

Una de las características de los profetas bíblicos no era la adivinación del futuro sino su predicción por una aguzada lectura del rumbo de su momento presente. Lo que hoy nos presenta el profeta Daniel no es una certera profecía sino algo más: un luminoso oráculo inspirado.

Conociendo un poco el género literario de la apocalíptica, que tanto escucharemos durante el Adviento, se pueden trascender los recursos literarios de aquel tiempo para extraer los elementos que se nos ofrecen a los hijos de todo tiempo: “cuatro” bestias (el cuatro es símbolo de universalidad, los puntos cardinales) “salidas del mar” (el mar es símbolo del mal que escapa al control del hombre); las bestian usan la mente humana para destrozar el mundo y devorar la vida de sus habitantes con un poder al que nada parece poder oponerse hasta que “un anciano” (perdurabilidad) “se sentó” ante las fieras (signo de majestad y de dominio, como las ruedas de fuego de su trono y los millones que le servian) las cuáles comenzaron a ser exterminadas.

Continua la visión del oráculo de Daniel, que añade “Vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo”. “El hijo de hombre” tiene cercanía e intimidad con el anciano y comparte su autoridad y su poder y, en el libro del Apocalipsis, se los entrega el anciano “con la mano derecha” (símbolo de comunion). Por todo esto “Su poder es eterno, no cesará. Su reino no acabará.” Con estas explicaciones bien podemos identificar e interpretar los ecos que encontramos en el Evangelio de esta apocalíptica judía.

[Lucas] “Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.”

¿Esta cerca el fin del mundo? ¿Se está cumpliendo el oráculo de Daniel? En parte si, y somos los millones que servimos “al Anciano” los que tenemos que continuar la misión del “Hijo del hombre” para que las fieras sean diezmadas y aniquiladas, para que la vida ningún ser humano sirva de pasto para los enemigos del hombre. Cada uno haga por identificar a esos enemigos y sirva a quien tiene que servir y no a quienes parten y destrozan la humanidad.