“Tinieblas” y “oscuridad” no son precisamente sinónimos en el lenguaje bíblico. Las tinieblas implican contraposición a la luz, como una opción por combatir la claridad de la luz; la oscuridad es simple carencia de esa luz. Leyendo el eslogan de Manos Unidas para este año podemos hacer una aplicación global y también personal del significado de estos términos:

“Quien más sufre el deterioro del planeta no eres tú: Contra el Hambre, defiende la Tierra”.

La luz que se nos llama a llevar a nuestro mundo desde el evangelio de este domingo es Luz de Cristo, es “Cristo-Luz”, es justicia e igualdad, es preocupación comprometida por los pobres y sufrientes, lucha contra las estructuras de pecado y contra las tenebrosas formas de concebir la vida que destruyen a tantos inocentes arruinando incluso la existencia de sus verdugos. Los cristianos hemos de llevar la luz del sentido vital y la esperanza a la oscuridad de quienes viven sin esperanza y hemos de combatir las tinieblas de las que algunos se sirven para enriquecerse e imperar sobre otros a costa de tantos y del mismo planeta en el que vivimos todos.

Los excesos de uno en una comida familiar privan a los demás de parte de su ración y les impone tener que sentarse a una mesa sucia y tensionada por la insolidaridad y el egoísmo que siempre dan paso al conflicto. Esa mesa familiar es una metáfora de la casa común, la Hermana Madre Tierra, donde los excesos de unos cuantos privan de lo necesario a la mayoría mientras les imponen una condiciones de vida indignas.

La ecología cristiana consiste en el respeto a todas las criaturas y en el amor a las víctimas de los abusos del materialismo consumista. La ecología cristiana es sobriedad solidaria en la forma de usar y consumir, reciclar, reutilizar y reducir consumos innecesarios.

La conversión integral a la que nos llama el papa Francisco incluye esa ecología que ha de tener en cuenta que la falta de respeto a la naturaleza es un atentado contra quienes sufren nuestro consumismo primero, los pobres, y después contra las generaciones que tendrán que sentarse a la mesa en la casa común que es el planeta según se lo hayamos dejado nosotros.

Ser luz para la oscuridad y contra la tiniebla. Toma opciones concretas porque “Quien mas sufre el deterioro del planeta no eres tú: Contra el Hambre, defiende la Tierra”.