Parece bastante extraño que ante una crisis sanitaria nacional que está acarreando unas consecuencias laborales y económicas que nos están complicando la vida a todos -y lo que vendrá- muchos traten de dividir atacando y calumniado, entre otros, a la Iglesia que no hace sino aportar su contribuciónpara el bien común y el mantenimiento del orden y la convivencia pacífica entre todos.

[Hechos] “Como los judíos se oponían y respondían con insultos, Pablo se sacudió la ropa y les dijo: ‘- Vosotros sois responsables de lo que os ocurra, yo no tengo culpa. En adelante me voy con los gentiles’.”

“Nada hay nuevo bajo el sol”, parece ser.  Tratando de evitar la afectación personal que puede suponer recibir tantas e injustificadas críticas y calumnias, los hijos de la Iglesia hemos de seguir tratando de vivir con coherencia y honestidad lo que nuestra identidad y nuestra vocación implican. Ahora bien, aunque tengamos que dar razón de nuestra esperanza y tenemos derecho a expresarnos con libertad y a defender nuestra buena fama, no tiene demasiado sentido insistir en dar respuesta cien veces a las acusaciones de siempre que nos hacen más o menos los mismos de siempre.

No podemos perder constantemente tiempo y energías en defendernos de quienes no van a dejar de atacarnos sino que, una vez les hemos ofrecido una respuesta sencilla y pacífica, hemos de seguir adelante haciendo camino para seguir aportando, a quienes lo quieran aprovechar, lo que con obras y palabras podemos y debemos aportar desde el Evangelio. Humanamente no es justo ni es lo más gratificante pero es el escenario en el que desarrollar nuestro papel en la historia del mundo y ser lo que Dios quiere que seamos será nuestra alegría.

[Juan] “Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.”