Amar a todos de un modo cada vez más puro y creciente, con gratuidad, generosamente y sin esperar correspondencia como condición por un sentido de la justicia que abre o cierra el corazón en función del corazón del otro. Amar así es nuestra meta y a la vez nuestro Camino. ¿Misiones, apostolado en medio de los pobres, horas incontables en una noble ONG, trabajo incansable por defender lo bueno y recto para todos, dedicación plena a sacar la familia adelante? Estos y tantos otros son nobilísimos modos de ejercitar y entregar el Amor que centra y orienta la vida cristiana pero hay un modo más cercano, cotidiano y omnipresente allá donde vayamos y hagamos lo que hagamos, la forma de amor más gratuita: el perdón.

[Sirácida] “Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas.”

[Salmo] “El Señor es compasivo y misericordioso. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.”

[Romanos] “En la vida y en la muerte somos del Señor.”

 [Mateo] “No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.”

El perdón es la forma más pura de amor porque perdonar olvidando del todo y sin resquemor alguno o herida que quede abierta solo perdona Dios. Perdonar es la clave para que la víctima sometida a abuso o a cualquier daño deje de estar por debajo de su agresor y se sitúe justo por encima,  dejándole a él como verdugo atrás como atrás queda la ofensa que generó una víctima que lo fue pero ya no lo es por haber perdonado.

Perdonar es una necesidad humana porque todos recibimos ofensas e injusticias que nos alejarán de nuestro destino y del Camino que conduce hacia Él si permitimos que el rencor o la venganza hagan presa en nosotros. “Amaos como yo os he amado” comienza con el servicio y se afianza por el perdón, ofreciendo además al verdugo la posibilidad de volver a ser hermano.

Este perdón del que nos habla la Palabra de Dios es espiritual y moral, no interfiriendo ni contraponiéndose nunca con la dimensión jurídica y penal que rigen en sociedad la relación entre el agresor y la víctima, entre el delito y la pena.