Tiempos recios nos está tocando vivir. La crisis moral de la sociedad nos está afectando a los cristianos en España, acostumbrados a creer ciertas nociones que no son sino una pura fantasía, como la de “una sociedad católica”. Cristianas y católicas son las personas, no los países o las sociedades. Seguimos padeciendo demasiado el síndrome de Constantino y Carlomagno. ¿Qué tenemos que hacer ante una sociedad que se desmorona?

[Lucas] “Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?

¿Seguro que no sabemos los cristianos qué tenemos que hacer, qué espera Dios de nosotros? Pensemos. ¿De qué están más ayunas nuestra sociedad y nuestras gentes? ¿Qué es lo que más daña la convivencia? Siempre son una ponzoña que rompe el presente y oscurece el futuro los enfrentamientos y discordias, entre partidos políticos, aficionados de un club de fútbol contra otro, partidarios de esto y de aquello… porque esos intereses legítimos se hacen sectarios por la intransigencia y la agresividad de quienes los defienden. No miremos solo fuera porque la religión y los intereses devotos pueden ser tan sectarios o más por la intransigencia de quienes los profesan.

Respondamos a esa pregunta que quedó huérfana: ¿De qué está mas ayuna nuestra sociedad? De comunión, de fraternidad, de interés individual por el bien común hasta sacrificar lo propio para favorecer al colectivo. Precisamente esto ha sido siempre el corazón de la fe cristiana y es por aquí por donde deberíamos empezar todos, mirando y tratando de un modo renovado a aquellos con quienes compartimos el Pan santo y la plegaria para seguir después dedicando ese mismo “trato eucarístico” a toda humana criatura.

[Efesios] “Os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos; sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu.”