En todo tiempo, pero en pocos como en Adviento, las lecturas de la Liturgia llenan de asombro y encienden en deseos de encarnación, deseos ilusionantes de encarnar ese mensaje y la vida que en él se muestra a la vez que se ofrece. Hoy es uno de esos días.

[Isaías] “Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.”

[Salmo] “Dios mío, confía tu juicio al rey tu justicia al hijo de reyes para que rija a tu pueblo con justicia a tus humildes con rectitud. Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna que domine de mar a mar del Gran Río al confín de la tierra. Él librará al pobre que clamaba al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente y salvará la vida de los pobres.”

En estas líneas se presenta un ideal por el que suspira todo corazón humano y la satisfacción de dicho ideal en el corazón Divino del hombre de Nazaret. Él, Rey del Universo y meta de nuestra evolución como especie, se nos ha hecho camino de dicha evolución y alimento para que podamos progresar tomando su misma Cruz y derramando nuestra vida en pro de la misma misión que Él realizó ya de una vez para siempre, una misión que ha de conquistar más corazones y conquistar del todo a aquellos que ya han quedado prendidos en el fuego de Su Amor divino: la reconciliación y la paz en la justicia más alta. Ese es Su fuego, ese es Su ideal, esa es Su misión (NUESTRA misión).

[Isaías] “Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea.”

El Niño de Belén es ese muchacho pequeño que pastorea con el callado de la reconciliación a las bestias naturalmente enfrentadas y es ese mismo Niño del Belén el Rey supremo que nos toma a nosotros como ministros de la reconciliación que Él nos ganó con su nacimiento, vida, muerte y resurrección. En medio de esta gran crisis planetaria no hay nada más urgente e importante para nosotros. A ello.