La historia de José, el hijo de Jacob, a la postre llamado Israel, es una representación de una gran verdad que necesitamos comprender rectamente para vivirla apasionadamente: ‘A los que aman a Dios, todo les sirve para el bien’ (Rom. 8,28). José había hecho siempre lo  correcto y por motivaciones elevadas y nobles pero todo ello hizo que fuera vendido como esclavo por sus hermanos. A pesar de la dureza del vuelco de su vida, José mantiene su identidad y su motor vital en la fe de sus mayores y el amor a su padre. No importa cuán amarga sea la situación; quien edificó su casa sobre roca podrá convertir “lo amargo en dulzura del alma y del cuerpo” (Testamento de San Francisco, 3).

Esta habilidad de convertir todo en algo bueno parece ser una característica de nuestro Padre. Todo es mostrar el punto de referencia adecuado y una amplia visión panorámica para que los creyentes encuentren el modo de atravesar el fuego de la tragedia purificándose y creciendo en lugar de consumiéndose. José, aunque esclavo y enteramente inmerecedor de ese destino, se conservó fiel al Señor y continuó firme en los principios morales y religiosos que fundaban su identidad. Así pudo convertir en algo bueno sus circunstancias degradantes, porque sabía quién era y hacia dónde había de caminar su vida.

La mayor parte de reveses que nos causan sinsabores y dolor se deben a que carecemos de un proyecto de vida integrador, unificador, que englobe todo lo que somos, todo lo que tenemos y todo lo que podemos llegar a ser y tener. Cuando tenemos una identidad fuerte alzada sobre los cimientos de un proyecto de vida por el que merezca la pena embarcar la vida y entregarla toda entera, entonces la mayor parte de las tragedias y disgustos cotidianos no serán sino un pequeño guijarro en el cauce de un gran río y los verdaderos obstáculos podrán ser ahora afrontados y rebasados con la fuerza de tener toda la vida enfocada hacia un único fin.

¿Qué buscas en la vida? ¿Éxito profesional, salud y fuerza física, riquezas o popularidad? ¿Fecundidad, vínculos de comunión, sentido vital, gozo por ser útil a los demás, un camino diario trascendente? Piensa hacia dónde en verdad caminas y comprenderás cuáles son las fuerzas con las que podrás contar y cuántos obstáculos te podrán hacer fracasar… o no.