[Juan] “Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas. Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día.”

La Luz de la Revelación, dada de modo sumario en la Persona y en el mensaje de Jesucristo, muestra al ser humano el camino para serlo, para ser humano y realizarse según Aquél que lo creó. Desde el Génesis, toda la Revelación es un desarrollo que habla de Cristo, apunta a Cristo y prepara a los receptores de dicha Revelación para recibirla de modo pleno y difundirla por doquier.

Cada persona ha sido creada y puesta por Dios sobre el sendero de su vida con unas capacidades y una medida de gracia a cada paso que le conduzcan hacia la vivencia progresiva de la vocación para la que fue puesta en el ser, y esto por la coherencia y la honestidad de conciencia con el grado de Verdad que haya alcanzado a conocer, según las circunstancias de su nacimiento y de su biografía. Ser humano según la medida de la humanidad de Jesucristo, la santidad, la plenitud de humanidad es la vocación impresa en nosotros por nuestro Creador. De ahí el envío misionero universal que reciben en la Ascensión del Señor los que conocen a Cristo.

La Palabra de Cristo es la lámpara que permite vivir pisando Sus huellas durante una vida que continuará en ese seguimiento discipular más allá de la muerte, a través de la pascua de cada uno y en esa ascensión personal a la que conduce el don del Espíritu Santo a quienes no le expulsan de sí mismos por rasgos y comportamientos inhumanos, contrarios al ejemplo y enseñanzas del Hombre divino.

El Hijo de Dios se hizo como nosotros tomando todo lo verdaderamente humano para sublimarlo, para elevarnos en Sí mismo, abriéndonos un sendero por el que podamos nosotros llegar a tomar todo lo Suyo mientras encarnamos el mandamiento del Amor fraterno, vivimos lavando los pies de los demás -sirviendo- y buscando la Voluntad del Padre en cada decisión y elección. La vida que hagamos será la que nos juzgue en el día final a la Luz de la Palabra viva que se nos dio y se nos da para que tengamos vida y una vida en plenitud.