[Juan] “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.”

Y ¿cómo da el mundo la paz? ¿Cómo comprenden la paz los que pertenecen al mundo? Por desgracia, la paz viene comprendida por ellos como la simple ausencia de conflicto o como el tiempo que transcurre entre un conflicto y otro, nada más.  En el colmo del cinismo, a menudo la paz se construye en el primer mundo a base de trasladar los conflictos a otras latitudes, generando en otros países los conflictos que sirven a los intereses de quienes verdaderamente los urden y desencadenan mientras éstos disfrutan de su propio y perverso tiempo de paz. La paz que da el mundo se levanta siempre sobre las espaldas de los más débiles e indefensos, los que no tienen voz porque hasta de ese derecho se les ha privado.

Y ¿cómo da la Paz Jesucristo?, ¿qué comprende el Señor con esa palabra y que senda de Paz nos propone a nosotros para llevarla al mundo? Como en todo otro aspecto de nuestra vida, el Señor propone la Suya para nosotros si somos de los que permanecen unidos a Él guardando Su Palabra y viviendo del amor a la Verdad que nos conduce a amar con la verdad del Amor, con un Amor como el Suyo.

La Paz de Cristo consiste en vivir sin afán de dominio o posesión,  llevando las manos abiertas como abierto el corazón para acoger sin posibilidad alguna de indiferencia ante el dolor ajeno. La Paz de Jesús brota de encontrar reposo en el hogar que es el Padre. Para nosotros esa Paz se traduce como el sentido vital de ocupar “el único baldosín de todo el Universo” que lleva nuestro nombre por responder a nuestra vocación con anhelos de fidelidad, recibiendo así una perspectiva mucho más amplia sobre lo que es nuestra vida, una perspectiva en la que “los otros” forman parte de ella.

La Paz de Cristo en nosotros proviene de la seguridad que otorga un vínculo de Amor inquebrantable con Quien nos acoge con comprensión y misericordia junto con la gracia de poder nosotros aprender a acoger a los demás de modo semejante. Esta es la Paz que necesita el mundo y es la mayor contribución que podemos hacer a la humanidad. No nos privemos de vivir en Paz ni de la alegría de compartirla.