

“Tres jueves hay en el año que brillan más que el sol” y éste sigue siendo en muchas ciudades, como Toledo, uno de ellos como ha quedado de manifiesto desde hace días por sus calles y plazas. Desde tanto como hemos oído, celebrado y aprendido durante tantos años profundicemos en lo que se hace posible en nosotros cuando, con verdad y hondura, se adora y se comulga el Cuerpo de Cristo.
Por vivir de y desde la Eucaristía se abre y despliega en nosotros una vida centrada en la voluntad del Padre, como Jesús, y en la creciente solicitud hacia las necesidades de los hombres por poner el propio corazón en los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús.
La vida eucarística “pinta una cruz” en quien la vive, con el trazo vertical y ascendente hacia Dios junto con el horizontal de la solicitud por los hombres, una “cruz eucaristica” que es la de Cristo y que en Cristo podemos aprender a vivir desde la gratitud que ha de engendrar en nosotros el Amor de un Dios redentor crucificado que se hizo pequeño como un niño hasta llegar a hacerse alimento para permanecer siempre a nuestro lado y, así, hacernos capaces de permanecer eternamente junto a Él.
“Oveja perdida, ven sobre mis hombros,
que hoy no sólo tu pastor soy,
sino tu pasto también.
Por descubrirte mejor cuando balabas perdida,
dejé en un árbol la vida donde me subió el amor;
si prenda quieres mayor, mis obras hoy te la dan.
Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,
¿cuál dará mayor asombro, o al traerte yo al hombro o el traerme tú en el pecho?
Prenda son de amor estrecho que aun los más ciegos las ven” (Gongora).
La poesía es un óptimo cauce para expresar la Belleza de Dios y el asombro de quien, sin haberlo podido nunca llegar a merecer ni conseguir por sus solas fuerzas o virtud, ha sido hecho receptor de esa poderosa Belleza para ser revestido de ella y convertirse en su transmisor después. Optima obra y fecundisima oración tendríamos hoy si meditaramos con sencillez esos versos de Gongora para identificar y dar cauce a los sentimientos y santos deseos que el Espiritu Santo, sin duda, quiere despertar en nosotros.