

Aunque, por una mirada mundana, muchas veces se conciba así, la Iglesia no se puede parecer en lo más mínimo a la pirámide social feudal o al organigrama de una empresa, salvo que esa pirámide se ponga del revés.
———-[Efesios] “Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por Él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando.”
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Por cómo se ha posicionado el Hijo de Dios entre todos nosotros, desde Su Encarnacion y hasta Su muerte, en la Iglesia de Cristo, los que son tenidos por más importantes deben estar más abajo pues están en función de todos y han de servir a todos. En el punto más bajo se encuentra Aquél que por todos más se abajó, “hasta la muerte y una muerte de cruz”, dando ejemplo a todos de cómo y desde dónde se vive el lavatorio de los pies, icono o logotipo de la vida desde la Eucaristía y ejemplo para que vivamos el mandamiento del Amor. Aquí arranca la dinámica evangelizadora que debe impulsar a la Iglesia entera desde cada bautizado.
———-[Salmo] R.//. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
“Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.”
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Quien tiene una buena noticia busca el mejor modo de expresarla para poderla compartir porque dandola a conocer y diseminandola se multiplican la libwrtad y la alegría. Quién conoce a Jesucristo y a Su Evangelio debe tratar de celebrar esa Vida Nueva que le confiere tal conocimiento y compartir esa celebración y su misma vida del modo más conforme al mensaje. Cuando nos dejamos contaminar por arribismo, afán de protagonismo o de poder como de un cierto e incomprensible sentido de superioridad estamos haciendo estéril el Evangelio del Señor y mucho más nuestro anuncio y nuestra vida cristiana.
“Señor mío y Dios mío.” Cómo Santo Tomás, atrevámonos a reconocer nuestra cerrazón de conciencia, dureza de corazón o actitudes mundanas para poder corregir nuestro desvarío y prestar a Dios la adoración y el servicio que espera de nosotros, para Gloria Suya y bien de toda la humanidad, empezando en cada projimo concreto en el que buscar para aclamar, como Tomas, la Presencia viva y ciertisima mas misteriosa del Resucitado.