

[Mateo] “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.”
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“Salve, estrella de los mares”. Así le cantarán hoy a María en multitud de iglesias dónde la devoción carmelitana se vive con fervor. La Patrona de los marineros es invocada como aquella que rescata a los humildes e indefensos de las aguas turbulentas de la injusticia y la maldad en las que los han abandonado sus hermanos para que, una vez rescatados, se sepan enviados a esos mismos que han buscado su mal para que se conviertan y se sumen al número de los hijos de la Madre. Esta es la novedad evangélica de la espiritualidad del Magnificat que cantó María desde la que hoy Jesús nos llama en el evangelio a la conversión para que la acrezcamos, con tanta responsabilidad y confianza como esperanza y alegría.
La sencillez y la humildad a las que nos llama el Magnificat de María no se debe confundir con la característica de los “apocaditos” y acobardados que no se atreven a alzar la voz. La humildad de los sencillos según Dios es la fuerza de quiénes reconocen su pequeñez y cuánto y a quién tienen que pedir ayuda para ser rescatados de todo aquello que no pueden vencer por si mismos mientras emplean todas sus capacidades en alcanzar lo que si pueden. La humildad es signo de sentido común y de madurez pues creerse más grande de lo que se es en verdad es propio de adolescentes pasados de edad.
Cuando no se cultiva la humildad el gran vacío que queda suele llenarse de una autosuficiencia y un amor propio que más pronto que tarde darán a luz a su primogénita: la soberbia. Ningún pecado, por grave que sea, nos aparta definitivamente de Dios salvo esa soberbia por la que se deja de buscar la salvación más allá de uno mismo. Que la Reina de los mares nos rescate de las aguas turbulentas en las que cada uno chapotea y que cada uno de nosotros nos dejemos rescatar por aquella que Jesucristo nos envía como Su mano más tierna y delicada.