
Queridos hermanos y hermanas: La Palabra de Dios de hoy nos invita a reflexionar sobre el fundamento de nuestra vida.
Jesús termina el Sermón de la Montaña con una imagen muy clara:
* una casa construida sobre roca,
* y otra construida sobre arena.
Las dos casas parecen iguales por fuera, pero cuando llegan:
* la lluvia,
* el viento,
* y las tormentas,
solo permanece firme la que está edificada sobre roca.
Cristo nos pregunta hoy: ¿sobre qué estamos construyendo nuestra vida?
Primera clave: La fe no puede quedarse solo en palabras.
Jesús dice: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos.”
La vida cristiana no consiste solamente en:
* hablar de Dios,
* venir al templo,
* o conocer muchas cosas religiosas.
La verdadera fe se demuestra viviendo el Evangelio.
Muchas veces existe el peligro de una fe superficial:
* una fe sin compromiso,
* sin conversión,
* sin caridad,
* y sin coherencia.
Pero Jesús nos llama a poner en práctica su Palabra cada día.
San Juan Crisóstomo decía: “La fe verdadera se reconoce por las obras.”
El cristiano está llamado a vivir:
* con honestidad,
* con amor,
* con humildad,
* y con fidelidad al Evangelio.
Segunda clave: Cristo es la roca firme que sostiene nuestra vida.
La roca del Evangelio es Cristo mismo.
Cuando una persona construye sobre:
* el egoísmo,
* el dinero,
* la apariencia,
* o las seguridades humanas,
su vida fácilmente se derrumba cuando llegan las dificultades.
Y todos, tarde o temprano, atravesamos tormentas:
* enfermedades,
* sufrimientos,
* problemas familiares,
* decepciones,
* miedo o incertidumbre.
Solo quien está unido a Cristo puede permanecer firme en medio de las pruebas.
En la primera lectura vemos cómo Jerusalén cae y el pueblo es llevado al exilio por haberse alejado de Dios. Cuando el ser humano aparta al Señor del centro de su vida, pierde estabilidad y dirección espiritual.
San Agustín decía: “Quien se apoya en Dios jamás será vencido.” Cristo es la roca que nunca falla.
Tercera clave: Escuchar la Palabra y vivirla transforma la vida.
Jesús no dice solamente: “Escuchad mi palabra.”
Dice: “El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica…” Ahí está la diferencia.
Escuchar el Evangelio debe llevarnos a:
* cambiar el corazón,
* vivir con más amor,
* perdonar,
* ayudar,
* y caminar hacia la santidad.
La Palabra de Dios no puede quedarse solo en teoría.
Hoy el Señor nos pregunta:
* ¿sobre qué fundamento estoy construyendo mi vida?
* ¿mi fe es firme o superficial?
* ¿vivo realmente el Evangelio?
* ¿Cristo ocupa el centro de mi corazón?
San Francisco de Asís decía: “Pongamos por obra lo que ya conocemos.” La santidad comienza cuando dejamos que la Palabra transforme nuestra vida concreta.
Conclusión
Queridos hermanos: Hoy Jesús nos invita a construir nuestra vida sobre roca firme: sobre Cristo y sobre su Palabra.
Pidamos al Señor la gracia de:
* tener una fe sólida,
* vivir el Evangelio con coherencia,
* permanecer firmes en las dificultades,
* y hacer de Cristo el fundamento de toda nuestra vida.
Que María Santísima, mujer fiel y firme en la fe, nos ayude a permanecer siempre unidos al Señor. Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM