“Tú eres Pedro”

Queridos hermanos y hermanas en el Señor: Hoy la Iglesia universal celebra con gran alegría la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia y grandes testigos del Evangelio.
Dos hombres muy distintos: * Pedro, pescador sencillo de Galilea; * Pablo, hombre culto y antiguo perseguidor de cristianos. Pero ambos fueron transformados por el encuentro con Cristo y entregaron su vida por el Evangelio hasta el martirio en Roma.
Hoy contemplamos no solamente su grandeza, sino también cómo Dios actúa a través de hombres débiles y pecadores.

Primera clave: Dios llama a personas frágiles para realizar su obra.
El Evangelio nos presenta uno de los momentos más importantes: Jesús pregunta: “¿Quién decís que soy yo?”
Y Pedro responde: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.”
Entonces Jesús le dice: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.”
Pedro tenía fe, pero también debilidades:
* tuvo miedo,
* negó a Jesús,
* cometió errores.
Y Pablo también había perseguido a los cristianos antes de convertirse.
Esto nos enseña algo muy importante: Dios no llama a los perfectos; Dios transforma a quienes se abren a su gracia.
San Agustín decía: “Pedro era débil por sí mismo, pero fuerte por la roca que es Cristo.”
La Iglesia no se sostiene por la perfección humana, sino por la fidelidad de Dios.

Segunda clave: La Iglesia es un misterio de salvación y comunión.
Jesús entrega a Pedro las llaves del Reino, signo de la misión y de la autoridad confiada a la Iglesia. Y Pablo dedica toda su vida a anunciar el Evangelio a los pueblos. Con Pedro y Pablo comienza la expansión universal de la fe cristiana.
Hoy, en medio de tantas críticas, divisiones y escándalos, necesitamos redescubrir el amor a la Iglesia.
La Iglesia:
* es santa por Cristo,
* aunque formada por pecadores;
* es madre que anuncia el Evangelio;
* y es instrumento de salvación para el mundo.
No debemos mirar la Iglesia solo con ojos humanos.
San Cipriano decía: “No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia por madre.” Amar a Cristo significa también amar a su Iglesia.

Tercera clave: El verdadero discípulo permanece fiel hasta el final.
Las lecturas de hoy muestran el sufrimiento de los apóstoles. Pedro es encarcelado. Pablo escribe desde la prisión: “He combatido el buen combate, he mantenido la fe.” Ambos terminaron dando la vida por Cristo.
El Evangelio no fue para ellos una teoría, sino una entrega total.
También nosotros vivimos tiempos difíciles:
* secularización,
* indiferencia religiosa,
* relativismo,
* y pérdida de valores cristianos.
Pero hoy Pedro y Pablo nos invitan:
* a no tener miedo,
* a permanecer firmes en la fe,
* y a anunciar a Cristo con valentía.
San Juan Crisóstomo decía: “Pedro y Pablo fueron grandes no por su poder humano, sino por su amor a Cristo.” La santidad nace de una vida entregada completamente al Señor.

Conclusión
Queridos hermanos: Hoy damos gracias a Dios por los santos Pedro y Pablo:
* pilares de la Iglesia,
* testigos del Evangelio,
* y mártires de la fe.
Pidamos al Señor la gracia de:
* amar más a la Iglesia,
* permanecer fieles a Cristo,
* anunciar el Evangelio con valentía,
* y vivir nuestra fe con humildad y perseverancia.
Que los santos Pedro y Pablo intercedan por la Iglesia universal, por el Papa, por nuestros pastores y por todos nosotros.
Y que María Santísima nos acompañe siempre en el camino de la fe. Amén.

Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM