Lc 12, 1-7 “No tengáis miedo.”

Queridos hermanos y hermanas en el Señor: PAZ Y BIEN

El Evangelio de hoy nos regala unas palabras llenas de consuelo y esperanza. Jesús dice a sus discípulos: “Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo; valéis más que todos los pájaros.” Qué hermoso es escuchar estas palabras en medio de un mundo lleno de inseguridades, preocupaciones y temores. Muchas veces vivimos angustiados por el futuro, por la salud, por la economía, por los problemas familiares o por tantas situaciones que pesan en el corazón. Pero hoy el Señor nos recuerda que Dios conoce profundamente nuestra vida y nunca nos abandona.

Jesús nos revela un Dios cercano, un Padre que conoce cada detalle de nuestra existencia. Para Dios nadie es insignificante. Cada persona tiene un valor infinito a sus ojos. Él conoce nuestras alegrías, nuestras lágrimas, nuestras luchas y también nuestras heridas escondidas. Por eso el cristiano no vive solo ni abandonado. Como decía San Agustín: “Dios está más dentro de nosotros que nosotros mismos.” Cuando confiamos en el amor de Dios, el corazón encuentra serenidad incluso en medio de las dificultades.

El Evangelio también nos invita a vivir sin miedo. El miedo paraliza, quita la paz y muchas veces nos impide amar y servir. Jesús no promete una vida sin problemas, pero sí promete su presencia constante. La fe no elimina la cruz, pero nos da fuerza para caminar. Hoy celebramos también la memoria de Santa Eduvigis, mujer de gran caridad y confianza en Dios, que dedicó su vida al servicio de los más necesitados. Ella comprendió que quien pone su vida en manos del Señor puede vivir con valentía y esperanza.

Además, san Pablo nos recuerda en la primera lectura que hemos sido sellados por el Espíritu Santo. El Espíritu de Dios habita en nosotros, nos fortalece, ilumina y guía cada día. No dependemos solamente de nuestras fuerzas humanas; Dios mismo camina con nosotros. Qué importante es recordar esto cuando llegan los momentos de cansancio o incertidumbre. El Espíritu Santo nos sostiene y nos ayuda a permanecer firmes en la fe.

También hoy la Iglesia recuerda a Santa Margarita María de Alacoque, gran apóstol del Sagrado Corazón de Jesús. Ella nos enseñó que el Corazón de Cristo es refugio seguro para todos los que sufren y están cansados. En el Corazón de Jesús encontramos misericordia, descanso y amor verdadero.

Queridos hermanos, el Señor hoy nos repite con fuerza: “No tengáis miedo.” Dios nos conoce, nos ama y nos acompaña siempre. Caminemos con confianza, dejemos nuestras preocupaciones en las manos del Señor y vivamos cada día con fe y esperanza. Que el Sagrado Corazón de Jesús nos conceda un corazón lleno de paz, serenidad y confianza total en Dios.

Amén.

Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM