[Habacuc] “El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.”

La Conjunción adversativa “pero” implica oposición o contrariedad de concepto o sentido. Asi, la afirmación de Habacuc indica que si el injusto está centrado en si mismo, está lleno de sí y por eso es injusto, el que vive por su fe es justo por estar centrado en Dios, por estar lleno de Dios. Dios es su justicia y vivir su fe le enseña y hace capaz de tener un corazón justo con la justicia con que Dios es justo: misericordia y compasión en la verdad.

[Salmo] “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: No endurezcáis vuestro corazón.”

Ser cristiano es secundar las mociones del Espíritu Santo para que el rostro de Jesucristo, que se imprime en nosotros desde nuestro bautismo, se perciba progresivamente de forma más nítida en nuestra personalidad y en nuestros actos.

Si engendramos gradualmente los sentimientos, actitudes y comportamientos del Hijo de Dios por una vida de gracia, oración y virtud participaremos espontáneamente de su misión evangelizadora, llevando a los demás el Bien, la Paz y la Verdad con que hemos sido nosotros sembrados por Él.

[2Timoteo] “Toma parte en los duros trabajos del Evangelio según las fuerzas que Dios te dé.”

Hacer el bien y ser justo con los demás, evangelizar, compartir los propios bienes, luchar por la justicia, venerar a Dios en su Creación por el cuidado del medio ambiente, etc. no es un resumen de laureles con los que engordar nuestro “currículo espiritual” sino la consecuencia de ser hijos de Dios y templos del Espíritu Santo. Si con tantos dones y gracias como hemos sido sembrados no damos esos frutos, nos hacemos merecedores de una acusación de malversación de fondos en el día del juicio final. No nos confundamos. El mérito es siempre de Dios; nuestro es solo el privilegio de vivir con Él y colaborar con su obra.

[Lucas] “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”