Gracias a la cuadrilla de voluntarios que ha abierto esta mañana una amplia senda en la nieve a golpe de azada y pala para facilitarnos a todos un acceso limpio y seguro a nuestro templo parroquial.
Gracias a los soldados del Cuerpo de Artillería de Málaga que han sumado sus brazos a los nuestros para hacer más sencillo y llevadero el trabajo que hemos compartido.
Gracias a los que han aportado la sal y la tierra con la que hemos regado el sendero abierto para que el hielo no nos haga resbalar cuando vengamos al templo a alimentar nuestra fe y celebrar al Señor Jesús.