1ª Reseña
Hoy hemos celebrado la festividad del Corpus Christi y por primera vez se ha terminado la Celebración con una pequeña procesión.
No por pequeña ha sido menos digna, realmente ha resultado entrañable. Cristo vivo paseando por el claustro más bonito de Toledo acompañado de los feligreses de la parroquia sintiendo y siendo nosotros mismos Eucaristía viva. Dando cada uno lo mejor de sí para hacer de éste acto una alabanza al Señor.
En los días anteriores fuimos adquiriendo todo lo que se iba a necesitar para que mereciera a nuestro Señor y el día de antes montamos y decoramos el altar, adornamos con flores y perfumados con el tomillo.
Todo lo mejor para Aquel que todo lo merece.
Hagámoslo todos los días de nuestra vida con nuestras obras, alimentémonos de Él para darnos a los demás.
Todo lo mejor para Aquel que todo lo merece.
Hagámoslo todos los días de nuestra vida con nuestras obras, alimentémonos de Él para darnos a los demás.
Mariví Corroto
(Equipo de Liturgia y Catecumenado de adultos)
2ª Reseña
El domingo 19 día del Corpus Christi, la belleza y majestuosidad de los muros de la iglesia de San Juan de los Reyes se engalanaron, aún más, para acoger al Señor Eucaristía que salió del Sagrario y fue llevado en procesión por los claustros del monasterio.
Acompañado por los fieles que asistimos a la solemne celebración, Cristo mismo, en su custodia, inundó los claustros de San Juan con la luz gloriosa de su presencia. Era Él, el Amor de los amores, Cristo vivo y resucitado que nos regala su presencia en cada Eucaristía bajo la apariencia de pan y vino, el que salió a nuestro encuentro para darse a Sí mismo.
Recogimiento, emoción y cantos de alabanza acompañaron al Señor durante el recorrido, hasta llegar al altar preparado con cariño para recibirle.
Allí, en el corazón del recinto, recibimos la bendición del Santísimo haciendo posible, por la gracia del Espíritu Santo, la unión de nuestro corazón con el suyo para hacernos así portadores de su presencia en medio del mundo y poder, también nosotros, entregarnos como Él a los demás, en servicio y caridad.
Era Él y sigue siendo Él, hoy y siempre, presencia viva y resucitada.
* Alimentémonos de Él con la Eucaristía;
* Seamos de Él;
* Vivamos siempre de Él.
María Rosa Briones
(Equipo de Liturgia)

















































