Once nuevos peregrinos que en pos del Señor han dado un paso más,  el que completa su iniciación cristiana. Al recibir el sacramento de la Confirmación el Espíritu Santo los ha convertido en cristianos para los demás, luz de Cristo en medio del mundo para hacer brillar a Quién llevan dentro en la dimensión más pública y profetica de su vida de fe: iluminar las tinieblas del error, acompañar las angustias ajenas, aliviar el dolor del prójimo, denunciar lo que lo genera injustamente, y todo ello con el talante fraterno y sencillo de nuestra espiritualidad franciscana. La Fe vive por la Caridad y eso hará de estos jóvenes signo de esperanza para muchos, como ya lo son para nosotros. Paz y Bien.