El domingo 22 de junio, solemnidad de Corpus Christi, la celebramos en San Juan de los Reyes con gran alegría y una exuberante belleza rodeandonos por doquier para acoger la celebración de la bellisima Eucaristia -siempre lo es- y la solemne procesión. La belleza del templo y de los claustros engalanados por todo lo alto con casi 30 pendones, cuatro altares y diez olivos traídos para la ocasión no era un simple alarde de ornamentación sino un intento por ponernos, desde el alma contrita y arrodillada, delante del más hermoso de todos los hombres de la forma más digna posible.
El Rey de reyes se abría paso, como a Él le gusta, rodeado de niños y jóvenes y seguido de un pequeño ejército de fieles transformados en comunidad, en fraternidad de iguales que en Él se reconocen familia. Esto fue de lo más emocionante no solo ese dia sino ya desde la larga génesis de la celebración en que muchos dedicaron largas horas de trabajo para disponerlo todo.
Desde la coordinación promovida por el Equipo de Liturgia, sus miembros y voluntarios de Caritas Parroquial, del Grupo de Catecumenado de Adultos y de la Pastoral Juvenil abrieron espacios en sus apretadas agendas para apretarlas aún más, privandose de horas de sueño muchos días para, movidos por el amor al Señor y a esta Comunidad Parroquial Franciscana, preparar “al franciscano modo” una celebración a la altura de este pueblo toledano y de lo que el Corpus significa por estos lares.
Con todo el amor, con toda la fe que tenemos, celebramos la Misa de Corpus, acunados por el buen hacer del coro parroquial, para pasar a la procesión con auténtica música del Corpus toledano sonando por megafonia. Adoramos al Señor Jesus Eucaristia en sus altares, tan marianos para acoger en ellos al Hijo por manos de Su Madre. Finalmente, armados con la bendición con el Santísimo Sacramento, seguimos adorandole y celebrandole en la Huerta de los frailes con una rica comida en fraternidad para seguir disfrutando de ese vínculo cristico que tanto cuidamos en S. Juan de los Reyes para mostrar cómo se reconcilian la igualdad y la diversidad cuando lo que nos une es el Amor del Señor. Asi le tratamos de corresponder, con amor ofrecido en ese altar sagrado que es cada miembro de la comunidad, también las familias desfavorecidas que acompañamos desde Caritas Parroquial y para quienes se destinan todos los donativos generados a tal fin en esta fiesta de la Caridad de Cristo que nos urge a hacernos para los demás como es Aquél a quien adoramos y comulgamos.
La Parroquia agradece con afecto su generosa colaboración a los floristas que nos ayudaron con sus arreglos florales y a la Escuela Taller y al Ayuntamiento por las facilidades ofrecidas para que pudieramos sumar a todos los adornos los olivos que cultivan y cuidan
Paz y Bien
Un párroco agradecido











































