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[Mateo] “En aquel tiempo, Jesús dijo: “Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!”.
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Seguimos hoy aprendiendo cuáles son los dos tipos fundamentales de creyentes y de actitudes frente a Jesús y a la religión y cómo adoptar nosotros el modo más conforme con el corazón de Jesús.

Cuando padecemos un episodio luctuoso a lo largo de la vida, esa situación nos lleva a comprender la verdad de la transitoriedad de nuestra vida y la fragilidad de la existencia de cada una de nosotros. Hagamoslo ahora pues cada dia lo sufren millones de nuestros semejantes y no debemos dejar de considerar el dolor de otros como ajeno porque no sea nuestro, aún. Respecto de nosotros, no sabemos el día ni la hora.

A menudo todos vivimos como si esta vida nuestra fuera poco menos que imperecedera e inmutable, sin pensar que hay un pasado mañana después del mañana que soñamos e ideamos, un pasado mañana que escapará totalmente al control de nuestras manos y que será tal y como haga posible el modo de vivir el día anterior y el otro y el otro… y el hoy.

Pensar en el final de nuestra vida hace mucho más precioso cada momento. Así es mucho más trascendental dar calidad a cada decisión tomada a cada instante, a cada relación y a cada situación que vivimos. Si bien no podemos elegir la mayor parte de las personas y las cosas que toman parte de nuestro tiempo si podemos elegir cómo vivir con cada una de ellas, cómo tratar a las personas con que nos relacionamos, desde que motivaciones, con qué utilidad social, con qué actitudes.

Velar y ser un siervo de Dios fiel y cuidadoso nos llama a no dormitar la vida, a no “cerrar filas” replegandonos sobre nosotros mismos, a no conformarnos con “ir tirando” para “capear el temporal” sino a trillar nuevos caminos para fortalecer y manifestar nuestra pertenencia a Jesucristo asi como la vida de nuestras comunidades según modos que ninguna circunstancia pueda impedirnos desarrollar. Preparemonos para cuando llegue nuestra hora viviendo con asertividad y calidad cristiana cada uno de nuestros días.