HOMILÍA SOBRE JUAN 6, 35–40
“Esta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna”
En este miércoles de la III semana de Pascua, el Evangelio según San Juan nos presenta una de las revelaciones más consoladoras de Jesús.
Él se presenta diciendo:
“Yo soy el pan de vida.”
Y añade una promesa maravillosa:
“El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás.”
Y aún más profundamente:
“Esta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna.”
Primera clave: Jesús, el pan que sacia para siempre
Jesús no solo da pan… Él es el Pan.
No se trata de un alimento material, sino de una presencia viva que llena el corazón.
Todos nosotros experimentamos hambre interior:
hambre de amor, de paz, de sentido, de esperanza.
Y muchas veces buscamos saciarnos en cosas pasajeras.
Pero Jesús nos dice claramente:
solo Él puede saciar de verdad.
Como enseñaba San Juan Pablo II:
“El hombre no puede vivir sin amor.”
Y ese amor pleno lo encontramos en Cristo.
Segunda clave: La voluntad del Padre es salvar
Jesús nos revela el corazón de Dios.
¿Cuál es la voluntad del Padre?
No es condenar, no es castigar…
Es salvar.
“Que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna.”
Dios quiere que todos vivan, que todos se salven, que nadie se pierda.
Esto nos llena de esperanza.
No importa nuestro pasado, nuestras caídas o debilidades…
Dios sigue queriendo nuestra vida.
Como decía San Ireneo de Lyon:
“La gloria de Dios es el hombre vivo.”
Tercera clave: Creer en el Hijo y confiar en Él
Jesús insiste en algo esencial: creer.
“Todo el que cree en Él…”
Creer no es solo saber quién es Jesús,
sino confiar en Él, apoyarse en Él, vivir unidos a Él.
Es mirar a Cristo con fe y dejar que transforme nuestra vida.
Y Jesús hace una promesa llena de ternura:
“El que viene a mí no lo echaré fuera.”
¡Qué palabras tan consoladoras!
Nunca seremos rechazados por Dios si nos acercamos a Él con un corazón sincero.
Como enseñaba Santa Faustina Kowalska:
“La misericordia de Dios es más grande que nuestros pecados.”
Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a confiar plenamente en Él:
A acercarnos a Jesús, Pan de Vida.
A creer en Él con un corazón sincero.
A descansar en la voluntad amorosa del Padre.
No tengamos miedo de volver a Él,
no tengamos miedo de confiar.
Porque Dios no quiere perder a nadie…
quiere darnos vida eterna.
Que cada Eucaristía nos fortalezca en esta certeza:
que estamos en las manos de un Padre que nos ama
y que nos ha dado a su Hijo como alimento de vida.
Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM