
HOMILÍA SOBRE JUAN 10, 1–10
“Yo soy la puerta de las ovejas”
“Yo soy la puerta de las ovejas”
En este IV Domingo de Pascua, el Evangelio según San Juan nos presenta una imagen profundamente cercana y llena de ternura: Jesús como el Buen Pastor… y también como la puerta del redil.
Él dice:
“Yo soy la puerta de las ovejas.”
Estas palabras nos invitan a confiar, a dejarnos guiar y a reconocer en Él la verdadera seguridad de nuestra vida.
Él dice:
“Yo soy la puerta de las ovejas.”
Estas palabras nos invitan a confiar, a dejarnos guiar y a reconocer en Él la verdadera seguridad de nuestra vida.
Primera clave: Jesús, la puerta que conduce a la vida
Jesús no solo muestra el camino…
Él mismo es la puerta.
Por Él entramos en la vida verdadera,
por Él encontramos seguridad, alimento y descanso.
Quien entra por Jesús vive en la verdad, en la luz, en el amor.
En cambio, quien busca otros caminos —saltando la cerca—
no busca el bien del rebaño, sino su propio interés.
Hoy el Señor nos invita a preguntarnos:
¿Por dónde estoy entrando en mi vida?
¿Busco a Cristo como mi puerta… o sigo otros caminos?
Como enseñaba San Juan Crisóstomo:
“Cristo es la puerta porque por Él tenemos acceso al Padre.”
Jesús no solo muestra el camino…
Él mismo es la puerta.
Por Él entramos en la vida verdadera,
por Él encontramos seguridad, alimento y descanso.
Quien entra por Jesús vive en la verdad, en la luz, en el amor.
En cambio, quien busca otros caminos —saltando la cerca—
no busca el bien del rebaño, sino su propio interés.
Hoy el Señor nos invita a preguntarnos:
¿Por dónde estoy entrando en mi vida?
¿Busco a Cristo como mi puerta… o sigo otros caminos?
Como enseñaba San Juan Crisóstomo:
“Cristo es la puerta porque por Él tenemos acceso al Padre.”
Segunda clave: El Pastor que nos conoce y nos cuida
Jesús no es un pastor lejano.
Es un pastor que conoce a sus ovejas,
que las llama por su nombre,
que camina delante de ellas.
Hay una relación personal, cercana, llena de confianza.
Las ovejas reconocen su voz…
porque han aprendido a confiar en Él.
También nosotros estamos llamados a escuchar su voz en medio de tantas voces del mundo.
Como decía Papa Francisco:
“El pastor debe oler a oveja y las ovejas reconocer su voz.”
Jesús nos cuida, nos guía, nos protege.
Jesús no es un pastor lejano.
Es un pastor que conoce a sus ovejas,
que las llama por su nombre,
que camina delante de ellas.
Hay una relación personal, cercana, llena de confianza.
Las ovejas reconocen su voz…
porque han aprendido a confiar en Él.
También nosotros estamos llamados a escuchar su voz en medio de tantas voces del mundo.
Como decía Papa Francisco:
“El pastor debe oler a oveja y las ovejas reconocer su voz.”
Jesús nos cuida, nos guía, nos protege.
Tercera clave: Vida en abundancia
Jesús concluye con una promesa maravillosa:
“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”
No se trata solo de sobrevivir…
sino de vivir plenamente.
Vida con sentido, con paz, con alegría profunda.
Esa vida la encontramos cuando confiamos en Él,
cuando dejamos que sea nuestro Pastor
y entramos por su puerta.
Como enseñaba San Ireneo de Lyon:
“La gloria de Dios es el hombre vivo.”
Jesús concluye con una promesa maravillosa:
“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”
No se trata solo de sobrevivir…
sino de vivir plenamente.
Vida con sentido, con paz, con alegría profunda.
Esa vida la encontramos cuando confiamos en Él,
cuando dejamos que sea nuestro Pastor
y entramos por su puerta.
Como enseñaba San Ireneo de Lyon:
“La gloria de Dios es el hombre vivo.”
Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita:
A entrar por la puerta que es Cristo.
A escuchar su voz con confianza.
Y a dejarnos guiar por Él como nuestro Pastor.
No tengamos miedo de confiar nuestra vida a Jesús.
En Él encontramos seguridad, alimento y verdadera libertad.
Que sintamos hoy el calor de su amistad,
la fuerza de su presencia que nos precede
y nos conduce hacia la vida plena.
Porque Él es la puerta…
y quien entra por Él se salva.
Amén.
A entrar por la puerta que es Cristo.
A escuchar su voz con confianza.
Y a dejarnos guiar por Él como nuestro Pastor.
No tengamos miedo de confiar nuestra vida a Jesús.
En Él encontramos seguridad, alimento y verdadera libertad.
Que sintamos hoy el calor de su amistad,
la fuerza de su presencia que nos precede
y nos conduce hacia la vida plena.
Porque Él es la puerta…
y quien entra por Él se salva.
Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM