
HOMILÍA SOBRE JUAN 10, 1–10
“Yo soy la puerta de las ovejas”
En este lunes de la IV semana de Pascua, el Evangelio según san Juan nos presenta una imagen llena de significado: Jesús como el Buen Pastor y, especialmente hoy, como la puerta de las ovejas. Sus palabras nos invitan a reflexionar profundamente: “Yo soy la puerta; el que entre por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará pastos.” En un mundo lleno de voces, caminos y propuestas, Jesús se presenta como el único camino seguro, la entrada a la verdadera vida.
Primera clave: Jesús es la puerta que conduce a la vida. Jesús utiliza una imagen sencilla pero muy profunda. En el redil, la puerta era el único acceso seguro para las ovejas, y Él mismo se identifica como esa puerta. Esto significa que no hay otro camino que conduzca a la vida plena sino Él. No es una puerta que excluye, sino una puerta que protege, guía y salva. Como enseñaba San Agustín de Hipona, Cristo es la puerta por la cual entramos a la vida verdadera. Entrar por Cristo es confiar en Él, escuchar su voz y seguir sus pasos.
Segunda clave: Discernir las voces. Jesús también nos advierte sobre los que no entran por la puerta: ladrones y salteadores, es decir, aquellos que buscan confundir, engañar y desviar. Hoy también hay muchas voces que prometen felicidad fácil, éxito inmediato o sentido sin Dios, pero no todas conducen a la vida. El cristiano está llamado a discernir qué voces escucha y a quién sigue. La voz de Cristo no engaña; es una voz que da paz, que guía con amor y que conduce a la verdad.
Tercera clave: Vida en abundancia. Finalmente, Jesús revela el propósito de su misión: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” No se trata solo de existir, sino de vivir plenamente. La vida que Jesús ofrece es una vida llena de sentido, de amor y de esperanza. Como recordaba San Juan Pablo II, el hombre no puede vivir sin amor, y es Cristo quien nos introduce en ese amor verdadero que llena el corazón.
Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a entrar por la puerta que es Él mismo, a confiar en su palabra, a reconocer su voz en medio de tantas otras y a seguirlo con fidelidad. Que no busquemos caminos fáciles o engañosos, sino que entremos por Cristo, la puerta que conduce a la vida verdadera. Y que, permaneciendo en Él, experimentemos la alegría de una vida en abundancia. Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM