SAN ATANASIO, obispo y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria
HOMILÍA SOBRE JUAN 14, 7–14
“Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”

En este sábado de la IV semana de Pascua, celebramos la memoria de San Atanasio de Alejandría, gran defensor de la fe en la divinidad de Cristo. El Evangelio según san Juan nos presenta una revelación profunda de Jesús: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.” Con estas palabras, el Señor nos muestra que Él es el rostro visible de Dios, la imagen perfecta del Padre.

Primera clave: Jesús nos revela al Padre. Felipe le pide a Jesús: “Señor, muéstranos al Padre.” Y Jesús responde con claridad: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces?” En Cristo conocemos a Dios. Sus palabras, sus gestos, su amor y su entrega nos muestran cómo es el Padre. No necesitamos buscar lejos: mirando a Jesús descubrimos el corazón de Dios. Como enseñaba San Atanasio de Alejandría, el Hijo es la perfecta imagen del Padre.

Segunda clave: Creer en Jesús es confiar plenamente. Jesús invita a sus discípulos a creer en Él: “Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí.” La fe no es solo aceptar una idea, sino confiar en una persona. Creer en Cristo es apoyarse en Él, fiarse de su palabra y dejar que guíe nuestra vida. Incluso cuando no entendemos todo, la fe nos sostiene y nos conduce.

Tercera clave: La fuerza de la oración en su nombre. Jesús hace una promesa extraordinaria: “El que cree en mí hará las obras que yo hago, y aún mayores.” Y añade: “Lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré.” Esto nos recuerda el poder de la oración. Cuando oramos en el nombre de Jesús, entramos en comunión con Él y participamos de su misión. Como recordaba San Juan Pablo II, la oración es la fuerza del cristiano y el camino para transformar el mundo.

Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a mirar a Cristo para conocer al Padre, a fortalecer nuestra fe y a vivir una oración confiada. Que, siguiendo el ejemplo de San Atanasio, defendamos con firmeza nuestra fe y vivamos unidos a Cristo cada día. Amén.

Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM