
“Ahí tienes a tu madre”
HOMILÍA SOBRE MARCOS 10, 28–31
“Recibiréis cien veces más”
En esta memoria de San Felipe Neri, sacerdote lleno de alegría y amor al Evangelio, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre el valor de seguir a Cristo con un corazón libre y generoso. Pedro dice a Jesús: “Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.” Y el Señor responde con una promesa llena de esperanza: quien deja algo por Él y por el Evangelio recibirá cien veces más y, además, la vida eterna.La vida cristiana no es pérdida, sino ganancia espiritual. Seguir a Cristo transforma la vida y llena el corazón de una alegría que el mundo no puede dar.
Primera clave: Seguir a Cristo exige desprendimiento.Jesús recuerda que para seguirle es necesario dejar muchas seguridades humanas. No significa despreciar las cosas materiales o la familia, sino poner a Dios en el centro de la vida.
San Felipe Neri comprendió profundamente esta verdad. Vivió con sencillez, humildad y alegría, enseñando que el corazón humano solo encuentra verdadera paz cuando pertenece totalmente a Dios.También nosotros estamos llamados a desprendernos del egoísmo, del orgullo y de todo aquello que nos aleja del Evangelio.
Segunda clave: Dios nunca se deja ganar en generosidad.Jesús promete: “Recibiréis cien veces más.” Dios recompensa siempre con abundancia a quien confía en Él. Tal vez no con riquezas materiales, sino con paz interior, fraternidad, esperanza y alegría verdadera.Muchas veces pensamos que servir a Dios es renunciar demasiado. Pero el Evangelio nos enseña que quien entrega su vida por amor descubre una felicidad más profunda y duradera.
San Felipe Neri era conocido como el “santo de la alegría” porque había encontrado en Cristo el verdadero tesoro de su vida.
Tercera clave: El camino del Evangelio incluye también la cruz.Jesús habla también de persecuciones. Seguir a Cristo no significa una vida sin dificultades. El discípulo encontrará pruebas, incomprensiones y momentos de lucha.Pero el Señor nunca abandona a quienes caminan con Él. La cruz vivida con fe se convierte en camino de santidad y preparación para la vida eterna.
San Felipe Neri enseñaba a vivir la fe con alegría incluso en medio de las dificultades, confiando siempre en la providencia y en el amor de Dios.
Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a renovar nuestra entrega y nuestra confianza. Nada de lo que hacemos por Cristo queda sin fruto. El Evangelio transforma la vida y llena el corazón de una alegría verdadera.
Que San Felipe Neri nos ayude a vivir con sencillez, humildad y alegría cristiana, poniendo siempre a Cristo en el centro de nuestra vida. Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM