“Amad con un corazón libre y misericordioso”

La Palabra de Dios de hoy nos presenta un fuerte contraste entre el egoísmo humano y el amor misericordioso que Jesús enseña en el Evangelio.
En la primera lectura vemos la injusticia cometida contra Nabot, víctima de la ambición y del abuso de poder del rey Acab y de Jezabel. En cambio, en el Evangelio, Jesús nos invita a responder al mal no con violencia ni venganza, sino con un corazón lleno de mansedumbre y misericordia.
Cristo nos propone un camino difícil, pero profundamente liberador.

Primera clave: El egoísmo destruye el corazón humano.
La historia de Nabot nos muestra hasta dónde puede llegar el corazón humano cuando se deja dominar por:
• la ambición,
• el poder,
• la codicia,
• y el egoísmo.
Acab desea la viña de Nabot y, al no conseguirla, permite una injusticia terrible.
También hoy vemos muchas formas de injusticia:
• personas utilizadas,
• corrupción,
• violencia,
• mentira,
• y corazones endurecidos por el deseo de tener más.
Cuando Dios desaparece del centro de la vida, el ser humano fácilmente pierde el sentido de la dignidad y de la justicia.
San Agustín de Hipona decía: “El corazón humano se vuelve esclavo cuando se deja dominar por sus pasiones.”
Solo Dios puede purificar verdaderamente nuestro corazón.

Segunda clave: Jesús nos llama a romper el círculo de la violencia.
En el Evangelio, Jesús dice:“No hagáis frente al que os agravia.”Estas palabras no significan aceptar la injusticia pasivamente, sino vencer el mal con el bien.
El mundo enseña muchas veces:
• devolver golpe por golpe,
• responder al odio con más odio,
• y vivir desde el resentimiento.
Pero Cristo propone un camino diferente:
• el perdón,
• la paciencia,
• la mansedumbre,
• y el amor al enemigo.
Solo el amor rompe verdaderamente el ciclo de la violencia.
San Juan Crisóstomo enseñaba:“No hay victoria más grande que vencer la ira con la mansedumbre.”
El cristiano está llamado a parecerse al corazón de Cristo.

Tercera clave: La verdadera fuerza está en el amor.
Jesús no fue débil. En la cruz respondió al odio con perdón y misericordia.El amor cristiano no es cobardía; es la fuerza de Dios actuando en el corazón humano.
Hoy el Señor nos invita a preguntarnos:
• ¿sabemos perdonar?
• ¿guardamos resentimientos?
• ¿respondemos con agresividad?
• ¿dejamos que el amor de Cristo transforme nuestro corazón?
La santidad comienza cuando aprendemos a amar incluso en medio de las dificultades.
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento dedicó su vida al servicio de las mujeres más necesitadas, mostrando que el amor concreto transforma la sociedad y acerca los corazones a Dios.

Conclusión
Queridos hermanos:Hoy Jesús nos llama a vivir un amor diferente:
• un amor que perdona,
• un amor que no busca venganza,
• un amor capaz de responder al mal con el bien.
Pidamos al Señor la gracia de:
• purificar nuestro corazón,
• vivir la mansedumbre,
• y ser instrumentos de paz y reconciliación en medio del mundo.

Que María Santísima nos enseñe a vivir con humildad, paciencia y misericordia, siguiendo siempre el ejemplo de Cristo. Amén.

Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM