
Queridos hermanos y hermanas en el Señor:
Hoy la Iglesia celebra con gran alegría la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, el precursor del Señor.
Solo la Iglesia celebra litúrgicamente el nacimiento de tres personas: * Jesucristo, * la Virgen María, * y San Juan Bautista.
Esto nos muestra la grandeza de la misión que Dios confió a Juan.
Jesús mismo dirá: “No ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista.”
Juan fue elegido desde el seno materno para preparar el camino del Mesías.
Primera clave: Dios tiene un plan para cada vida.
El Evangelio nos presenta el nacimiento de Juan como una obra maravillosa de Dios. Isabel y Zacarías eran ancianos y humanamente parecía imposible tener un hijo. Pero para Dios nada es imposible.
El nombre “Juan” significa: “Dios ha mostrado su misericordia.” Toda la vida de Juan será un signo de la fidelidad y del amor de Dios hacia su pueblo.
También nosotros hemos sido llamados por Dios desde antes de nacer.
El profeta Isaías dice hoy: “El Señor me llamó desde el vientre materno.” Qué importante es recordar esto en el mundo actual, donde muchas veces se pierde el valor de la vida humana.
Cada persona:
* tiene dignidad,
* tiene una misión,
* y ha sido creada por amor.
San Agustín decía: “Dios te creó sin ti, pero no quiere salvarte sin ti.” Nuestra vida no es casualidad; es parte del proyecto de amor de Dios.
Segunda clave: Juan Bautista nos enseña a preparar el camino del Señor.
La misión de Juan fue señalar a Cristo. Juan nunca buscó protagonismo para sí mismo. Toda su vida apuntaba hacia Jesús. Por eso dirá: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya.” Qué ejemplo tan necesario para nuestro tiempo.
Vivimos en una sociedad donde muchas veces:
* se busca la fama,
* el reconocimiento,
* la apariencia,
* y el egoísmo.
Pero Juan nos enseña:
* la humildad,
* la verdad,
* la coherencia,
* y la valentía profética.
Juan predicó la conversión incluso cuando eso le trajo persecución y sufrimiento.
San Beda el Venerable decía: “Juan fue voz; Cristo es la Palabra eterna.”
También nosotros estamos llamados a preparar el camino del Señor:
* en nuestras familias,
* en la parroquia,
* en la sociedad,
* y con nuestro testimonio cristiano.
Tercera clave: El verdadero profeta lleva la luz de Cristo al mundo.
San Juan Bautista fue:
* luz en medio de la oscuridad,
* voz en medio del silencio espiritual,
* y testigo de la verdad.
La primera lectura dice: “Te hago luz de las naciones.” Esa misión se cumple plenamente en Cristo, pero Juan prepara esa llegada.
Hoy el mundo necesita nuevamente cristianos que:
* anuncien la verdad,
* vivan el Evangelio con valentía,
* y conduzcan los corazones hacia Cristo.
Muchas personas viven:
* sin esperanza,
* sin sentido espiritual,
* alejadas de Dios,
* o heridas interiormente.
Y nosotros estamos llamados a ser instrumentos que acerquen a otros al Señor.
San Juan Crisóstomo decía: “La grandeza de Juan estuvo en conducir todos los corazones hacia Cristo.” La misión del cristiano no es hablar de sí mismo, sino mostrar a Jesús con la vida.
Conclusión
Queridos hermanos: Hoy celebramos el nacimiento de un gran profeta, humilde y lleno del Espíritu Santo.
Pidamos al Señor, por intercesión de San Juan Bautista, la gracia de:
* preparar el camino del Señor en nuestro corazón,
* vivir con humildad y valentía,
* anunciar la verdad con amor,
* y conducir siempre a los demás hacia Cristo.
Que San Juan Bautista nos ayude a repetir cada día con nuestra vida:“He aquí el Cordero de Dios.” Y que María Santísima nos acompañe siempre en el camino de la fe. Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM