
HOMILÍA SOBRE JUAN 3, 31–36
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna”
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna”
En este jueves de la II semana de Pascua, el Evangelio de san Juan nos presenta un testimonio claro y profundo sobre Jesús: Él viene de lo alto, no es como los demás, y trae la verdad de Dios.
“El que viene de arriba está por encima de todos.”
Estas palabras nos invitan a levantar la mirada y reconocer quién es realmente Jesús.
“El que viene de arriba está por encima de todos.”
Estas palabras nos invitan a levantar la mirada y reconocer quién es realmente Jesús.
Primera clave: Jesús viene de lo alto
Jesús no es solo un maestro más, ni un profeta entre otros. Él viene de Dios, conoce a Dios y nos habla de lo que ha visto y oído.
Por eso su palabra es verdadera, firme, digna de confianza.
En un mundo lleno de opiniones, ideas cambiantes y voces contradictorias, el Evangelio nos recuerda que solo Cristo tiene palabras de vida eterna.
Como decía San Pedro Apóstol: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”
Escuchar a Jesús es escuchar a Dios mismo.
Jesús no es solo un maestro más, ni un profeta entre otros. Él viene de Dios, conoce a Dios y nos habla de lo que ha visto y oído.
Por eso su palabra es verdadera, firme, digna de confianza.
En un mundo lleno de opiniones, ideas cambiantes y voces contradictorias, el Evangelio nos recuerda que solo Cristo tiene palabras de vida eterna.
Como decía San Pedro Apóstol: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”
Escuchar a Jesús es escuchar a Dios mismo.
Segunda clave: Acoger el testimonio
El Evangelio dice algo muy realista: muchos no aceptan su testimonio.
Dios habla, pero el hombre no siempre escucha.
Creer en Jesús es acoger su palabra, confiar en Él, abrir el corazón a su verdad.
No se trata solo de oír, sino de dejar que su palabra transforme nuestra vida.
Como enseñaba San Juan Pablo II: “La fe crece cuando se vive.”
Cada vez que acogemos la palabra de Cristo y la ponemos en práctica, nuestra fe se fortalece.
El Evangelio dice algo muy realista: muchos no aceptan su testimonio.
Dios habla, pero el hombre no siempre escucha.
Creer en Jesús es acoger su palabra, confiar en Él, abrir el corazón a su verdad.
No se trata solo de oír, sino de dejar que su palabra transforme nuestra vida.
Como enseñaba San Juan Pablo II: “La fe crece cuando se vive.”
Cada vez que acogemos la palabra de Cristo y la ponemos en práctica, nuestra fe se fortalece.
Tercera clave: Vida eterna desde ahora
El Evangelio concluye con una afirmación decisiva:
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna.”
No dice “tendrá”, sino “tiene”. La vida eterna comienza ya, en el presente, cuando vivimos unidos a Cristo.
La fe no es solo una promesa para el futuro, sino una vida nueva que empieza hoy.
Por el contrario, rechazar a Cristo es cerrar la puerta a esa vida.
Dios no impone, propone. Nos ofrece la vida, pero respeta nuestra libertad.
El Evangelio concluye con una afirmación decisiva:
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna.”
No dice “tendrá”, sino “tiene”. La vida eterna comienza ya, en el presente, cuando vivimos unidos a Cristo.
La fe no es solo una promesa para el futuro, sino una vida nueva que empieza hoy.
Por el contrario, rechazar a Cristo es cerrar la puerta a esa vida.
Dios no impone, propone. Nos ofrece la vida, pero respeta nuestra libertad.
Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a tres actitudes:
Reconocer que Jesús viene de lo alto.
Acoger su palabra con fe.
Y vivir desde ahora la vida eterna.
No tengamos miedo de confiar en Cristo.
No tengamos miedo de abrirle el corazón.
Porque en Él está la verdad que buscamos,
el amor que necesitamos
y la vida que no termina.
Amén.
Reconocer que Jesús viene de lo alto.
Acoger su palabra con fe.
Y vivir desde ahora la vida eterna.
No tengamos miedo de confiar en Cristo.
No tengamos miedo de abrirle el corazón.
Porque en Él está la verdad que buscamos,
el amor que necesitamos
y la vida que no termina.
Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM