
“Yo soy el camino y la verdad y la vida”
En este V Domingo de Pascua, el Evangelio según san Juan nos sitúa en un momento muy especial: las palabras de Jesús durante la Última Cena. Son palabras íntimas, llenas de consuelo, dirigidas al corazón de sus discípulos. Jesús sabe que su partida está cerca, y por eso les dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí.” En medio de la incertidumbre, Él ofrece paz, confianza y esperanza.
Primera clave: Jesús es el camino que guía nuestra vida. Jesús afirma: “Yo soy el camino.” No se trata solo de conocer una doctrina, sino de seguir a una persona viva. Él nos guía en nuestras decisiones, ilumina nuestro discernimiento y nos muestra cómo vivir según la voluntad de Dios. En medio de tantas opciones y caminos, el cristiano está llamado a dejarse conducir por Cristo, confiando en su palabra y caminando con fe.
Segunda clave: Jesús es la verdad que ilumina. Jesús no solo enseña la verdad, sino que Él mismo es la verdad. En Él descubrimos el rostro de Dios, su amor y su fidelidad. Esta verdad no es abstracta, sino que se hace concreta en la vida diaria, especialmente en el amor al prójimo. Como enseñaba San Agustín de Hipona, la verdad de Cristo se reconoce en el amor que transforma el corazón.
Tercera clave: Jesús es la vida que nos llena de esperanza. Jesús nos abre el camino hacia la vida plena: “Yo soy la vida.” No es una vida pasajera, sino la vida eterna que comienza ya en nuestro caminar con Él. Nuestra verdadera meta no está en este mundo, sino en la casa del Padre. Esta esperanza nos sostiene en las dificultades y nos impulsa a vivir con sentido y alegría.
La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, se va edificando como un edificio espiritual, formado por piedras vivas unidas a Cristo, la piedra angular. Cada uno de nosotros forma parte de esta construcción, y nuestra fe vivida con fidelidad fortalece a toda la comunidad.
Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a confiar en Él, a seguir su camino, a vivir en su verdad y a caminar hacia la vida plena que nos promete. Que no se turbe nuestro corazón, sino que, iluminados por su palabra y sostenidos por la fe de la Iglesia, avancemos con esperanza hacia la casa del Padre. Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM