HOMILÍA SOBRE JUAN 15, 26 — 16, 4a
“El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí”

En este lunes de la VI semana de Pascua, el Evangelio según san Juan nos sitúa nuevamente en el contexto de la Última Cena. Jesús continúa preparando a sus discípulos para el momento de la prueba, pero también los llena de esperanza al prometerles el Espíritu de la verdad. No estarán solos: el mismo Espíritu dará testimonio de Cristo y los sostendrá en su misión.

Primera clave: El Espíritu Santo, testigo de Cristo.
Jesús afirma: “Cuando venga el Paráclito… Él dará testimonio de mí.” El Espíritu Santo no habla por sí mismo, sino que nos conduce siempre a Cristo. Él ilumina nuestra mente para comprender quién es Jesús y fortalece nuestro corazón para creer en Él. Gracias a su acción, la fe no es solo una idea, sino una experiencia viva de encuentro con el Señor.

Segunda clave: También nosotros somos llamados a dar testimonio.
Jesús añade: “También vosotros daréis testimonio.” El cristiano no puede guardar la fe solo para sí mismo. Está llamado a anunciar, con palabras y con la vida, lo que ha visto y oído. Este testimonio no siempre será fácil, pero es parte esencial de nuestra vocación. Como enseñaba San Pedro Apóstol, estamos llamados a ser testigos valientes de Cristo en medio del mundo.

Tercera clave: La fidelidad en medio de la dificultad.
Jesús advierte a sus discípulos que vendrán momentos de persecución y rechazo. Les dice estas cosas “para que no se escandalicen.” Seguir a Cristo implica a veces incomprensión, pero no debemos perder la paz ni la confianza. El Espíritu Santo nos sostiene, nos da fortaleza y nos ayuda a permanecer firmes en la fe. Como recordaban tantos mártires de la Iglesia, la fidelidad a Cristo es más fuerte que cualquier adversidad.

La Iglesia vive de este doble testimonio: el del Espíritu y el de los creyentes. Cuando ambos se unen, el Evangelio se hace presente y transforma los corazones.

Queridos hermanos, hoy el Señor nos invita a abrirnos al Espíritu de la verdad. A dejarnos guiar por Él y a ser testigos auténticos de Cristo en nuestra vida cotidiana. Que no tengamos miedo, porque no estamos solos: el Espíritu nos acompaña y nos fortalece. Amén.

Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM