HOMILÍA SOBRE JUAN 16, 29–33
“Tened valor: yo he vencido al mundo”

En este lunes de la VII semana de Pascua, el Evangelio según san Juan nos presenta unas palabras llenas de fuerza y esperanza. Jesús, antes de su pasión, prepara el corazón de sus discípulos para las dificultades que vendrán, pero no los deja en la tristeza: les regala una certeza firme, una promesa que sostiene la vida cristiana: “Tened valor: yo he vencido al mundo.”

Primera clave: La fragilidad de la fe humana.
Los discípulos creen haber comprendido plenamente a Jesús y dicen con seguridad: “Ahora creemos.” Sin embargo, el Señor les advierte que llegará la hora en que se dispersarán. Esto nos muestra una verdad profunda: nuestra fe muchas veces es débil y necesita ser purificada. También nosotros, en momentos de prueba, podemos sentirnos confundidos o alejarnos. Pero Jesús no rechaza nuestra fragilidad; la conoce y la acompaña con paciencia.

Segunda clave: Cristo nunca nos deja solos.
Jesús afirma: “No estoy solo, porque el Padre está conmigo.” En medio de la prueba, Él vive una profunda comunión con el Padre. Esta es también nuestra seguridad: nunca estamos solos. Aunque humanamente podamos sentir abandono o dificultad, Dios permanece con nosotros. Esta certeza transforma nuestra manera de afrontar la vida.

Tercera clave: La victoria de Cristo es nuestra esperanza.
Jesús concluye con palabras decisivas: “En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.” La vida cristiana no está libre de dificultades, pero el final ya está asegurado. Cristo ha vencido el pecado, el mal y la muerte. Su victoria es el fundamento de nuestra esperanza. No luchamos solos ni sin sentido; caminamos con Aquel que ya ha triunfado.

Hoy, la Palabra de Dios nos invita a vivir con valentía. A no desanimarnos ante las pruebas, a confiar en la presencia de Dios y a apoyarnos en la victoria de Cristo. Como nos recuerda también la primera lectura, el Espíritu Santo fortalece la fe de los creyentes y nos impulsa a perseverar.

Queridos hermanos, el Señor nos habla al corazón: “Tened valor.” No es un simple consejo, es una invitación a confiar plenamente en Él. Vivamos con esa paz que nace de saber que Cristo ha vencido y que su victoria también es nuestra. Amén.

Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM