Este pasado domingo 5 de marzo se realizó en la catequesis una oración por la paz en Ucrania y en el mundo con los grupos Francesco 3 y 4. En estos tiempos en los que la paz mundial parece una utopía, el poder de la oración tiene que mover nuestros corazones, ahora más que nunca, para rezar por nuestros hermanos que deberán dejar toda su vida atrás a causa de la guerra. Por las familias separadas, por los padres al pie del cañón dejando a sus hijos con sus madres a merced del destino, por los niños que dejan atrás la infancia mucho antes de lo esperado… Como dice el testimonio de un soldado ucraniano: “ Quiero inspirar a aquellos que están orando por nosotros a seguir orando sin parar. Sentimos mucho su apoyo, a veces hay situaciones increíbles, como si una mano invisible apartara las balas lejos de nosotros, de alguna manera solo pasan por encima de nuestras cabezas.A veces salimos victoriosos de situaciones extremadamente difíciles como si alguien nos hubiera dicho adónde ir, otras veces pasamos casi invisibles ante nuestros enemigos e incluso logramos ver en la oscuridad. Por favor, sigan orando” Por que en esta Cuaresma la resurrección del Señor aflore en todos los corazones como un símbolo de esperanza, y porque ilumine a todos los gobiernos para que tomen decisiones que contribuyan a la paz y al respeto de todos.