1ª Reseña

El sábado 2 de abril, tuve la oportunidad de participar en el tan anunciado y esperado concierto-oración benéfico, que llevaba por título “La Promesa”.
Los jóvenes de la Fraternidad Franciscana “Israel”, con la armonía y elegancia de sus voces, nos introdujeron en un ambiente de recogimiento y oración que nos permitió recorrer un itinerario de meditación, que nos llevó a las profundidades del mar de nuestro interior,
para poder confrontarnos con nuestra realidad y entender que, sólo abandonándonos en el Señor y concediéndole el mando y el timón de la embarcación de nuestra vida, podremos realizar con éxito nuestras empresas y llegar así a buen puerto en todo aquello que pretendamos llevar a cabo.
La clave es abandonarnos en las manos del Padre y seguir a Jesús entregándole nuestra pobreza y pequeñez, y reconociendo nuestra condición humilde. Su promesa está hecha, está ahí para cada uno de nosotros; solo tenemos que abrir las puertas de nuestro corazón y dejarle entrar.
La presencia de Jesús Sacramento presidiendo la oración esponjó nuestro corazón y centró nuestra atención en Él haciéndonos reconocer que Él debe ser siempre el centro de nuestra vida.
Enhorabuena desde aquí a la fraternidad Israel, a todos los jóvenes que la componen, por el regalo que nos hicieron con sus voces y sus reflexiones, y a la parroquia por haber hecho posible esta oración, que nos encaminó al encuentro con Cristo.
Mª Rosa Briones 
(Equipo de Liturgia)


2ª Reseña

No había grandes pretensiones al inicio de esta idea, pero Dios ha querido hacer algo grande con “nuestros pocos” pequeños: el poco tiempo libre de uno, la capacidad de organización de otro, la creatividad y el arte de unos cuantos, pero sobre todo la capacidad de entrega y servicio en la sombra de muchos. Ninguno más importante que otro, todo dispuesto y ofrecido con generosidad, sencillez e ilusión.
Sí que confiaba en que de aquí saldría un proyecto bonito capaz de ayudar a algunos a acercarse un poco más a Dios. Pero no imaginaba que iba a hacerlo tanto conmigo. Y es que he sido testigo privilegiada de que se puede “descansar” en La Promesa de Dios, y que no hay que esperar al Cielo, porque ya se está cumpliendo. Y puedes sentir esa certeza cuando tienes a la espalda la Iglesia de San Juan de los Reyes llena de feligreses arrodillados ante el Señor en una pequeña forma de pan, y al frente a un buen puñado de hermanos desplegando con perfecta armonía y belleza sus dones para decirle a ese mismo pedazo de Pan:  🎶“Que si Tú estás, no necesito nada más…🎵”. Doy gracias a Dios por la Iglesia, y en concreto, por mi comunidad y mis hermanos. No deja de encontrarse allí conmigo y de recompensarme con ellos al 100×1.
ANA CEBRIAN JUAN
contralto del coro de la Comunidad Israel.