“La fidelidad a Cristo vale más que todo”

Queridos hermanos y hermanas:
La Iglesia celebra hoy la memoria de santos que nos enseñan el valor de la fidelidad y de la coherencia cristiana.
San Paulino de Nola dejó las riquezas y honores del mundo para seguir a Cristo con sencillez y espíritu de caridad. Y los santos Juan Fisher y Tomás Moro dieron la vida antes que traicionar su fe y su conciencia. Ellos comprendieron que nada en este mundo vale más que permanecer unidos a Cristo.

Primera clave: La fe verdadera transforma las prioridades de la vida.
San Paulino de Nola pertenecía a una familia rica e importante. Tenía prestigio, cultura y poder. Pero descubrió que el verdadero tesoro no estaba en las riquezas, sino en Dios.
Por eso decidió vivir:
* con humildad,
* con espíritu de servicio,
* y con amor hacia los pobres.
También nosotros vivimos en una sociedad que muchas veces pone en el centro:
* el éxito,
* la comodidad,
* el dinero,
* y el reconocimiento.
Pero el Evangelio nos recuerda que todo eso pasa rápidamente.
San Paulino decía: “Cristo es la verdadera riqueza que nunca se pierde.” Cuando Dios ocupa el primer lugar, el corazón encuentra la verdadera paz.

Segunda clave: El cristiano está llamado a vivir con coherencia.
Los santos Juan Fisher y Tomás Moro son un ejemplo impresionante de fidelidad.
En un momento muy difícil de la historia, prefirieron perder:
* el poder,
* la seguridad,
* y hasta la vida, antes que negar la verdad y traicionar su conciencia cristiana.
Hoy también el mundo muchas veces presiona para que los cristianos:
* callen su fe,
* oculten sus valores,
* o vivan según la mentalidad del mundo.
Pero el discípulo de Cristo está llamado a permanecer firme en la verdad.
Santo Tomás Moro decía antes de morir: “Muero siendo buen servidor del rey, pero primero de Dios.”
Qué importante es vivir una fe coherente:
* en la familia,
* en el trabajo,
* en la sociedad,
* y en nuestras decisiones diarias.

Tercera clave: La santidad nace del amor y de la fidelidad cotidiana.
La vida de los santos no fue perfecta ni fácil. También ellos tuvieron luchas, dificultades y sufrimientos.
Pero aprendieron a confiar en Dios y a permanecer fieles hasta el final.
La santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en vivir cada día:
* con fe,
* con honestidad,
* con caridad,
* y con amor a Cristo.
Hoy el Señor nos pregunta:
* ¿qué lugar ocupa Dios en nuestra vida?
* ¿vivimos nuestra fe con coherencia?
* ¿somos fieles al Evangelio incluso cuando cuesta?
* ¿damos testimonio cristiano en medio del mundo?
San Juan Fisher enseñaba: “La fortaleza del cristiano nace de la unión con Cristo.” Solo unidos al Señor podremos permanecer firmes en medio de las dificultades.

Conclusión
Queridos hermanos: Hoy los santos que celebramos nos recuerdan que vale la pena entregar la vida a Cristo.
Pidamos al Señor la gracia de:
* vivir con fidelidad,
* permanecer firmes en la verdad,
* no dejarnos arrastrar por la mentalidad del mundo,
* y dar testimonio valiente del Evangelio.
Que María Santísima nos ayude a vivir siempre con un corazón fiel y lleno de amor hacia Dios. Amén.

Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM