
Queridos hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios de hoy nos invita a vivir una fe concreta y práctica, basada en el amor, el respeto y la confianza en Dios.
En el Evangelio, Jesús nos deja una de las frases más importantes de toda la vida cristiana: “Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos.” Es la llamada “regla de oro” del Evangelio. Jesús nos enseña que la verdadera fe no consiste solo en rezar o cumplir normas, sino en aprender a amar y tratar bien a los demás.
Primera clave: El cristiano está llamado a vivir la caridad concreta.
Muchas veces queremos:
* ser comprendidos,
* respetados,
* escuchados,
* ayudados,
* y tratados con bondad.
Pero Jesús hoy nos pregunta: ¿hacemos nosotros lo mismo con los demás?
El Evangelio nos invita a vivir:
* la empatía,
* la paciencia,
* el respeto,
* y la misericordia.
El mundo actual vive muchas veces marcado por:
* el egoísmo,
* las críticas,
* las divisiones,
* la falta de diálogo,
* y la indiferencia.
Pero el cristiano está llamado a reflejar el corazón de Cristo.
San Juan Crisóstomo decía: “No hagas a otro lo que no quieres sufrir tú mismo.” La santidad comienza en las pequeñas actitudes de cada día.
Segunda clave: Dios protege y sostiene a quienes confían en Él.
En la primera lectura vemos al rey Ezequías viviendo un momento de gran angustia y amenaza. Humanamente parecía imposible salvar Jerusalén. Pero Ezequías pone su confianza en Dios.
Y el Señor responde: “Yo haré de escudo a esta ciudad para salvarla.”
Qué importante es recordar esto: Dios nunca abandona a quienes ponen en Él su esperanza.
También nosotros vivimos situaciones difíciles:
* preocupaciones familiares,
* enfermedades,
* problemas económicos,
* inseguridades,
* y momentos de miedo.
Pero el Señor sigue siendo nuestro refugio y nuestra fuerza.
San Agustín decía: “Confía en Dios y hallarás fortaleza incluso en medio de las pruebas.” La fe verdadera no elimina las dificultades, pero sí nos ayuda a afrontarlas con esperanza.
Tercera clave: El camino del Evangelio es exigente, pero conduce a la vida.
Jesús habla también de la puerta estrecha.
La puerta ancha representa el camino fácil:
* vivir sin valores,
* dejarse llevar por el egoísmo,
* buscar solo el placer o la comodidad.
Pero Cristo invita a entrar por la puerta estrecha:
* la fidelidad,
* el amor,
* el perdón,
* la verdad,
* y la humildad.
El camino cristiano no siempre es fácil, pero conduce a la verdadera vida.
Hoy el Señor nos pregunta: * ¿cómo tratamos a los demás? * ¿somos personas que construyen paz? * ¿confiamos realmente en Dios? * ¿seguimos el camino del Evangelio aunque sea exigente?
San Francisco de Asís decía: “Donde haya odio, ponga yo amor.” Ese es el camino del discípulo de Cristo.
Conclusión
Queridos hermanos: Hoy Jesús nos invita a vivir:
* con un corazón bueno,
* tratando a los demás con amor y respeto,
* confiando plenamente en Dios,
* y caminando por la senda del Evangelio.
Pidamos al Señor la gracia de:
* vivir la caridad concreta,
* ser instrumentos de paz,
* y seguir siempre el camino que conduce a la vida eterna.
Que María Santísima nos ayude a vivir con humildad, bondad y confianza en Dios. Amén.
Dirigido por:
Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM